Vista desde la rivera
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Vista desde Holmberg
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Imagen interior
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Hacia una nueva Arquitectura Escolar

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Vista desde Holmberg
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Vista desde el patio
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Imagen en la bilblioteca
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Imagen desde el área de recreación
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Imagen interior
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El Concurso plantea un desafío:

 Crear el ámbito adecuado y necesario para la Nueva Educación del siglo XXI.

El espacio arquitectónico debe acompañar los cambios en la enseñanza.

Una enseñanza que se dinamiza y pierde la idea de que el único ámbito de aprendizaje es el aula.

Una Escuela que reconoce tanto la pluralidad, como la individualidad del alumno y sus distintas necesidades.

Por lo que el ámbito Escuela debe concebirse como espacio educador en si mismo, de este modo deben generarse espacios libres de interacción, de juego, de sociabilización, de exploración, del uso de todos los sentidos, de libertad.

Sobre todo, en sus dos primeros niveles de educación, el Jardín Maternal y de Infantes, y la Escuela Primaria, la escuela es una experiencia decisiva en el aprendizaje, si pensamos en ella como la primer visión de la sociedad, es el primer lugar donde comienzan las relaciones extra-familiares, la introducción en el ámbito ciudadano, la primer experiencia de urbanidad.

El niño debe desarrollar su sentido de pertenencia, el espacio escolar de ser percibido como un espacio para aprender, de libertad, expresión y alegría.

Los nuevos modelos de enseñanza tienden a desprenderse de viejos conceptos ligados al orden estricto, al silencio, al encierro, y a la autoridad.

Es necesario también replantearse la relación Escuela-ciudad. Estos cambios en el pensamiento demandan una relación más estrecha con la comunidad.

Espacios comunes de uso tanto para la escuela como para el barrio. De este modo se amplían los usos y los usuarios de estos nuevos espacios, contenedores de experiencias colectivas. La escuela ya no se cierra, abre sus brazos para albergar nuevas situaciones, la integración de la familia y sus hechos urbanos cotidianos.